Dos entradas en Bottup

logo de bottup.comEstos últimos días me he decidido a escribir en un periódico ciudadano sobre temas un poco alejados de lo que escribo usualmente en este blog. Me han publicado dos artículos, Derechos humanos versus derechos digitales y Vacío Web 2.0 o la emergencia de las nuevas marcas. La experiencia es gratificante, pues editan y pulen tu artículo para que presente un aspecto y estilo acorde a la idea de bottup, e incluso han referenciado las imágenes que he incluído. La potencialidad de este tipo de proyectos es enorme. Inicialmente, me parecen mucho más atractivos que el tipo híbrido profesional/ciudadano como soitu. Sin embargo, reconozco que propuestas como bottup son mucho más difíciles de mantener, pues necesita una masa crítica de periodistas regulares relativamente grande para conseguir cubrir un amplio abanico de noticias.

Aprendiendo propiedades mediante el Análisis Formal de Conceptos

Un retículo de conceptos

Nos han aceptado una contribución en el Workshop on Concept Lattices 2008 en la que presentamos, mediante una regla de inferencia que hemos diseñado (y que es algo así como una traducción lógica del problema de la proyección de variedades algebraicas en característica positiva), un método para aprender (definir) un atributo nuevo a partir de los atributos presentes en el Análisis Formal de Conceptos (AFC). La idea -y su justificación- son completamente originales. Curiosamente, para ilustrar el artículo, hemos experimentado con propiedades de grafos, obteniendo como resultado -conjetura aprendida, pues las definiciones son locales, necesitamos verificarlas mediante una demostración, claro- un antiguo resultado de teoría de grafos de Gliviack.

Las limitaciones del método: debemos intuir que la definición es una combinación booleana de los atributos existentes. La ventaja: proporciona conjeturas que, si el contexto es representativo, son prometedoras. Téngase en cuenta que el AFC es una potentísima herramienta para la minería de ontologías, y que está sustentada en una teoría matemática sobre la que confrontar la validez de los procedimientos.

Aunque en el trabajo no lo hemos remarcado, la traducción algebraica de las propiedades del contexto formal nos ha permitido conseguir una compilación automática de todo el conocimiento (de carácter proposicional) del contexto, más allá de la caracterización de las implicaciones válidas a partir de bases stem (o, desde el punto de vista de cálculo, a partir de las reglas de Amstrong). Este resultado tiene una importancia que intuimos aunque, por ahora, no sabemos atisbar su alcance. El dilema es: ¿Puede ser más eficiente la codificación algebraica y el uso de bases de Gröbner que el uso de las técnicas clásicas en Análisis Formal de Conceptos? El uso de las bases de Gröbner como herramienta de razonamiento automático en bases de conocimiento de relativo tamaño ya ha sido demostrado en multitud de trabajos y aplicaciones (por ejemplo, véase éste). Queda por observar su comportamiento ante grandes bases de datos con relativamente pocos atributos, como las que se tratan con el AFC.

Emprendedores y doctorado

una imagen de la U. de Occidente

Este curso académico que acabará el 30 de Septiembre me ha resultado, desde el punto de vista docente uno de los más interesantes. Quiero creer que no es casualidad que me haya visto envuelto en tres ideas que podrían convertirse, con un poco de esfuerzo, en proyectos muy interesantes. Las características fundamentales de estas ideas son: están basadas con mi tema de investigación, que los alumnos que intervienen están inicialmente muy motivados y, finalmente, que el desarrollo de la idea envuelve investigación científica. En alguna ocasión, alumnos con inquietudes me han planteado sus dudas acerca de seguir con estudios de postgrado. Mi respuesta/discurso consiste fundamentalmente en las siguientes ideas:

  1. Si la idea/germen del proyecto no requiere una considerable porción de tareas investigadoras (aunque necesite el aprendizaje en nuevas tecnologías), les recomiendo que hagan un máster de creación/administración de empresas de innovación. Es más, incluso les aconsejaría uno que no fuera heredero de un programa de doctorado de carácter económico (la transformación de doctorados en másters es un efecto secundario del proceso de Bolonia). Deberían cursar uno que tuviese una reputación conseguida con los años. Les va a ser mucho más útil que dedicarse a investigar. Aunque se podría dudar de las ventajas que proporciona un plan de negocio, la formación que se obtiene es muy enriquecedora. De esta forma podrían escalar o mantener un status decisivo en su proyecto empresarial.
  2. Si la idea/germen necesitará de nuevas herramientas y desarrollar una nueva concepción científica en la gestión de la información, entonces les recomiendo que cursen un programa de doctorado. Aunque en España -a pesar de los esfuerzos- el doctor es una rara avis en el entramado de las empresas tecnológicas en Internet, no es así fuera de España, donde la estima a los doctores es mucho mayor. Y con atrevimiento, aunque reconozco que aquí no soy totalmente objetivo, les recomendaría uno con marcado carácter científico.

Por supuesto, mi interés personal -posiblemente por deformación profesional- se centra en los proyectos del segundo tipo. También es cierto que requieren una mayor dedicación, esfuerzo y son más ambiciosos. Siempre que una idea se basa en el desarrollo y aplicación de nuevos resultados científicos, las consecuencias son más difíciles de prever e incluso de aceptar. Cuando un alumno me ha venido con una idea muy prometedora, y les hago ver las consecuencias últimas de su aplicación en Internet, muchas veces sonríen incrédulos ante el futuro que les planteo. Pero han de saber que casi todas las empresas de éxito (entre ellas Google) nacieron de una idea que alguien supo ver como el germen de un proyecto de consecuencias globales.