Presentación del programa de doctorado

19 Noviembre, 2009, por jborrego

En las II Jornadas sobre Lógica, Computación e Inteligencia Artificial me tocó, como coordinador del programa de doctorado, presentar ambas cosas: ponentes y nuestra oferta formativa de doctorado. He subido a Slideshare las transparencias que usé. En una próxima entrada comentaré con detalle el desarrollo del evento.

Computación Urbana (Urban Informatics) y Web 2.0 semántica móvil

14 Octubre, 2009, por jborrego

imagen sobre la ciudad y móviles

Nota: Esta entrada recoge un fragmento -adaptado- de un trabajo sobre Web 2.0 móvil semántica en proceso de aceptación, desarrollado conjuntamente con Gonzalo A. Aranda.

La Informática Urbana (IU) es un campo de investigación emergente, que trata sobre el uso (y generación) de información física y digital sobre la ciudad como fuente de nuevas aplicaciones que puedan ser usadas por el ciudadano, a traves de dispositivos fijos o móviles que leen esa información -datos o conocimiento- sobre lugares de la ciudad. La utilización de esos datos permite el rediseño de políticas de urbanismo y el estudio de comportamiento sociales en las urbes. La IU emerge como una línea donde la Informática, el urbanismo, el e-gobierno, (incluso el media art) son aplicables o pueden sacar partido de los resultados. Mi interés en este área de investigación viene de hace tiempo, pero se vio fuertemente incentivado por la asistencia al ciclo de conferencias sobre la ciudad híbrida que organizó, dentro del Espacio-Red de prácticas y Cultura digital, la Universidad Internacional de Andalucía. Concretamente, me interesa cómo la Web 2.0 semántica móvil (SMW2.0) puede interrelacionar con la información accesible de la ciudad y/o de sus lugares.

Los datos que interesan en la IU son generados, usualmente, a partir de la propia ciudad, y tradicionalmente eran el gobierno local u otras instituciones quienes recolectaban, digitalizaban- si fuese necesario- y ofrecían -esto no es tan frecuente- esos datos. Con la instauración masiva de los teléfonos (y otros dispositivos) móviles, los ciudadanos pueden recolectar, como agentes de un sistema de interacciones muy complejo, información digital muy interesante. Incluso, el poder y la calidad de esa generación de información es mucho mayor que los de autoría oficial. En un contexto de Web 2.0 móvil, los dispositivos de bolsillo pueden ser considerados como agentes que usan apis locales que compañías e instituciones ofrecen de manera local en la ciudad. Desde el punto de vista de la Representación del Conocimiento, esos agentes representan una oportunidad única para determinar contextos de conocimiento en los que los habitantes de las redes sociales móviles pueden disponer de servicios avanzados y sensibles al contexto (como ofertas personalizadas, compartición de costes en servicios urbanos, etc.)

Existen varios proyectos que adaptan principios sociales Web 2.0 para investigar experiencias sociales, humanas, en las ciudades. La premisa de muchos de estos proyectos es que, en un futuro próximo, la IU será el origen de nuevas tecnologías y aplicaciones móviles que resolverán más eficientemente problemas de localización, contextualización, identificación de recursos y sociabilidad. En Urbane-ing the City: Examining and Refining the Assumptions Behind Urban Informatics, A. Williams, E. Robles y P. Dourish objetan -no sin razón- que las nuevas aplicaciones móviles no deberían centrarse sólo en la experiencia urbana y la vida personal y deberían extenderse (e implementarse de manera nativa) al ámbito de la vida social. Esa dimensión social, que parece tan facilmente generada en la Web 2.0, es una dimensión crítica y difícil en la Web 2.0 móvil. El propio concepto de identidad debe ser revisado. En la Web 2.0, la identidad es, realmente, una distancia ontológica entre entidades parcialmente definidas por la traza de su actividad en la plataforma. En la telefonía móvil, la identidad es crítica y las compañías tienen perfectamente caracterizada la de cada usuario. Con esto no quiero decir que no se puedan proponer experimentos que indaguen en las relaciones entre ciudadanos, y especialmente entre extraños habituales (es decir, gente con la que se comparte espacio habitualmente pero con la que no se contacta). Tres ejemplos de proyectos con “claros indicios de Web 2.0 móvil” que intentan salvar la brecha social urbana mediante la tecnología son Jabberwocky, Serendipity y Digidress.

En general, ese tipo de proyectos están basados en interacciones de baja obligación, es decir, no requieren una implicación fuerte -ni comercial- en la actividad. Muchos de los problemas de interacción entre agentes y de organización del conocimiento inducido por agrupaciones y contactos que se plantean en la SMW2.0 se podrían resolver como en la Web Semántica (por ejemplo, como en Groupme!). Pero existe la posibilidad de construir SMW2.0 basada en inteacciones con obligación alta (para empresas, negocios e instituciones) en las que la organización del conocimiento representado y/o generado es crítica para la eficiencia y fiabilidad de la red dentro de la organización. Sin embargo, organizar conocimiento íntimamente relacionado con el contexto (físico y lógico-computacional) donde se ha generado o utilizado es un desafío para el que es necesario, en primer lugar, entender qué tipos de espacios digitales urbanos pueden encontrarse y/o construirse. Para este tipo de problemas, la Web Semántica no ofrece soluciones claras si deseamos combinarla con la tradición de la Web 2.0, fundamentalmente porque es muy difícil representar la idea de espacio urbano que el usuario maneja cuando genera y/o utiliza el conocimiento. De hecho, sería necesario consensuar una ontología sobre los espacios digitales urbanos entre los diseñadores y los usuarios de la red.

En su trabajo Urban Informatics and Social Ontology (capítulo del libro Handbook of Research on Urban Informatics: The Practice and Promise of the Real-Time City), R.J. Burrows arguye, que, en realidad, en la IU se está gestando (está emergiendo) una nueva ontología social, donde las relaciones entre usuarios, espacios, entidades espaciales, contextos (entendidos como en Inteligencia Artificial y como en la computación ubicua) son muy complejas, crecen rápidamente y son muy necesarias para entender los resultados. Cita el trabajo de M. Crang y S. Graham Sentient Cities: Ambient intelligence and the politics of urban space donde se muestra una incipiente clasificación de regiones en esa ontología: el espacio aumentado (augmented space), el espacio promulgado (enacted space) y el transducted space (no sé como traducirlo correctamente). Este último trata de la automatización de lo espacial, que puede convertirse en servicios tecnológicos móviles que el usuario maneja y consume de manera inconsciente. Por tanto, estudia la relación transparente y ubicua de ciertos flujos de información y el usuario. Esta característica representa, por ejemplo, en una formidable oportunidad para desarrollar nuevos proyectos que se basen en las pantallas de espera (idle) de nuestros teléfonos móviles, un terreno relativamente poco explotado. En la SMW2.0, aplicaciones en el tercer tipo de espacio no estarían diseñadas sólo para el usuario, el móvil será un dispositivo con autonomía que atrapa flujos de información locales (via bluetooth, RFID, wifi, 3G u otras), convirtiendo al usuario en un prosumer inconsciente. Las primeras aplicaciones de este tipo separaban (quizás forzadamente) al usuario de la tarea (véase, por ejemplo, la recolección de información sobre contaminación urbana que se podría combinar con datos propios de la Informática del transporte).

Estas reflexiones sólo sirven para constatar la complejidad del problema de organizar y razonar con ese conocimiento. Y no hemos hablado de que las relaciones entre usuarios, agentes móviles (alojados en dispositivos móviles) y dispositivos son complejas y estarán a distintos niveles, dependiendo de la accesibilidad y autorización para realizar tareas de cada uno de esos elementos.

Dicho lo cual, parece muy atrevido pensar en cómo se desarrollará la relación entre la UI y la SMW2.0. En una primera etapa, el análisis que hace la UI de la información y sus flujos en la ciudad debe ser considerado no como una sola piel digital que intentamos visualizar para entenderla; más bien un conjunto de pieles que albergan flujos de información de distinta naturaleza y que los habitantes pueden interconectar con acciones tan simples como pagar mediante el teléfono móvil, usar el gps, etc. En una segunda etapa se desarrollarán proyectos Web 2.0 móvil que conecten de manera natural las distintas pieles (ya estamos en los primeros momentos). Y, cuando los dispositivos avanzados sean de uso generalizado, se podrá conectar esas capas con tecnologías que conviertan esa información en conocimiento (es decir, tecnologías de la Web Semántica). Es lo que, atrevidamente, denomino espacios digitales semánticos urbanos. Es en ese tipo de espacios donde la SMW2.0 se implantará como la ubicuidad semántica (es decir, donde la conciencia y el razonamiento sobre el contexto donde trabajamos será una tarea de confianza lógica como en la Web Semántica).

La ciencia en España no necesita tijeras

6 Octubre, 2009, por jborrego

Permitidme que, por una vez, no hable de ciencia y resultados. A raíz de la iniciativa La ciencia española no necesita tijeras me he propuesto describir aquí, breve y modestamente, mi opinión acerca de la situación futura de la I+D+i en España, a tenor de los nubarrones que se ciernen sobre el monto de inversión del estado (la única inversión en ciencia realmente importante en España).

Alguna vez he comentado la mala situación de la ciencia en España, pero siempre desde el punto de vista de un científico-académico. De alguien que cree que la ciencia cimenta la tecnología, que la investigación pura y aplicada es el motor de la innovación. También creo que sólo apostar por la innovación es erróneo y muy dañino para el futuro, porque los grandes resultados que produzcan transferencia de conocimiento a la industria o empresa sólo pueden aparecer si se poseen científicos, resultados y grupos de investigación fundamental y aplicada.

A la tradicional carencia de medios, a su mala consideración como motor de la innovación (por no ofrecer resultados a corto plazo, como les gusta a los políticos amantes de las estadísticas anuales), a la precariedad en la que viven los becarios y muchos estudiantes de doctorado, a todas esas lacras, se le une ahora la crisis. Desde una perspectiva académica, es incomprensible que ante una crisis económica que es especialmente aguda en España, debida en parte -no nos engañemos- a la baja competividad de muchos de nuestros sectores productivos, se potencie sólo medidas que a mi entender son paliativas, pero que no cimentan una nueva etapa de producción. Y paralelamente, se coarta la futura competitividad recortando el presupuesto destinado a la ciencia. Es seguro que seguiremos siendo compradores de productos innovadores, si se sigue dejando a un lado o reduciendo la inversión en el futuro que representa la inversión en investigación científica y tecnológica.  Y algunas de las declaraciones que intentan calmar los ánimos me parecen todavía más preocupantes: la reducción de inversión la cubrirán los organismos públicos de investigación, que pagarán la crisis con descensos de sus gastos corrientes

Como coordinador de un programa de doctorado, como investigador principal de un proyecto I+D, como director de tesis, y como profesor universitario me preocupa enormemente que la financiación de este tipo de actividades se reduzca con un argumento economicista. Ya he vivido, desde la Universidad, otras crisis similares. He visto como se truncan líneas de investigación que no pueden florecer debido a dificultades económicas, dificultades que se añaden a las ya conocidas: burocráticas, de gestión, de agilización de los procesos de transferencia y otras trabas a la dirección de proyectos que son endémicas en la universidad española (posiblemente la única universidad en la Europa occidental donde el investigador invierte ingentes cantidades de tiempo en pedir permisos y rellenar formularios). Todas esas dificultades siguen y seguirán, contradiciendo de este modo la realidad las promesas del ministerio.

No es éste un blog de datos cuantitativos, ni voy a meterme en analizar con detalle los números. Conozco algunos, he observado recortes, he percibido como la gestión de recursos se fosiliza para contener el gasto. Ni siquiera me voy a molestar en preguntarme cómo se van a alcanzar los objetivos del plan nacional de I+D+i, objetivos (tan irreales como el de situar a España en la vanguardia del conocimiento) que siempre se cumplen (o se cumplirán) según los máximos responsables del ministerio. Pero sí creo que es obligación del investigador universitario (como empleado público que es) alertar sobre la situación que se avecina (como ya han alertado investigadores de relevancia). Y lo que es peor, los más perjudicados van a ser los jóvenes investigadores que comienzan a dirigir grupos. Es decir, hipotecamos parte de la innovación de la siguiente generación.

También es un fenómeno tradicional en España minusvalorar todo lo que no tenga aplicabilidad inmediata. Ese fenómeno se va a enquistar y consolidar con la nueva política educativa, basada en el denominado proceso de Bolonia, que prima las mal llamadas competencias sobre la homologación de contenidos, y que aligera la cantidad de conocimientos que el alumno debe atesorar hasta límites escandalosos en algunos casos. Este tipo de recortes ya hizo sufrir a la investigación básica en la anterior reforma de los planes de estudio, pero en esta ocasión se observan deficiencias alarmantes.

El proceso de Bolonia es también un proceso que se está haciendo a coste cero, que promete más cercanía al alumno cuando la ratio de alumnos por profesor se mantiene (lo que hará que el tiempo de dedicación docente de éste se dispare en detrimento de la investigación); que está aprobando másters universitarios singulares en Europa (sin posibilidad de homologación de contenidos) y que preocupa mucho. Sobre todo, porque la formación universitaria de grado es primordial, insustituible, y porque la formación de postgrado prevista deteriora la formación predoctoral pre-existente. A ese deterioro se le añade, ahora, el recorte en inversión, lo que se traduce de manera casi directa en un recorte en la formación de doctores. Y esto último lo vamos a pagar (en patentes, en déficit exterior al no innovar en España, en productividad al no poseer la propiedad de las patentes y/o procesos, etc.).

Fusionando ontologías mediante razonadores automáticos

13 Julio, 2009, por jborrego

imagen de Amsterdam utilizada en la página de los proceedings de Ontose 2009

La contribución que hemos presentado en el Workshop on Ontology, Conceptualization and Epistemology for Information Systems, Software Engineering and Service Science (celebrado en Amsterdam este año) titulada On the Use of Automated Reasoning Systems in Ontology Integration cierra la aplicación de la definición formal de ontología robusta que presentamos en el congreso EUROCAST 2005. De esta forma, hemos justificado plenamente que se puede especificar, en términos de lógica computacional, una definición práctica de ontología estable, que se puede determinar con métodos automáticos, y sobre la que se pueden considerar las gestiones usuales de mantenimiento de ontologías (extensión -bottom-up y top-down- revisión y fusión).

Sistemas multiagente para gestionar débilmente el contenido en redes sociales móviles

6 Julio, 2009, por jborrego

Imagen de la página principal del congreso KES AMSTA 2009

El contenido de la charla que comenté en la entrada anterior se complementa con nuestro artículo Toward Semantic Mobile Web 2.0 through multiagent systems, presentado en 3rd International KES Symposium on Agents and Multi-agent Systems – Technologies and Applications donde se hace una descripción general de Mowento y de las decisiones de diseño que hemos tomado.

Web semántica, Sistemas multiagente y redes sociales móviles

2 Julio, 2009, por jborrego

Logo de las jornadas

El 29 de Junio impartí una charla en las jornadas de difusión de la tecnología multiagente en la Universidad de Sevilla sobre cómo combinamos esos tres elementos en Mowento. Las transparencias que usé las he almacenado en mi cuenta de Slideshare. Las citadas jornadas fueron una extraordinaria oportunidad para conocer no sólo al resto de los invitados, sino a otros investigadores en el área de sistemas multiagente en la Universidad. Es curioso como, estando tan cerca en investigación, estamos tan lejos en trato, pues ni siquiera nos conocíamos. Las charlas fueron interesantes y si demostraron algo es que la aplicabilidad de la tecnología de agentes es muy amplia. Personalmente creo que la discusión sobre la especificación del concepto de agente fue extraordinariamente interesante. Posturas tan lejanas a la mía como la que Carles Sierra defendía, cercana a la indefinición que causa la autonomía eran, en cierto sentido, coincidentes cuando pensamos en que la especificación de un agente limita el concepto (aunque, a la vez, proporciona la noción de verificación).

Otra de las cuestiones que quedaron patentes en las intervenciones es que la modelización como agentes no implicaba, en principio, la implementación de un sistema multiagente. El mero hecho de modelizar rasgos de manera computacional-matemática-lógica proporcionaba formas de implementación en sistemas clásicos (es decir, el proceso de desagentificación produce de manera natural programas no autónomos). Esta forma de aplicar la ciencia de los agentes racionales es muy prometedora en ámbitos donde la recitencia a usar sistemas multiagente (impredecibles en muchos casos) limita la aplicabilidad de resultados.

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